▷Maafa✔ - Henys

Reciente

23/9/22

▷Maafa✔

Maafa

Henys Peña (febrero 2022)

Maafa deriva del swahili, y es usada en ese idioma para referirse a; desastre, acontecimiento terrible o gran tragedia, que se puede equiparar al término griego holocausto que refiere a quema de sacrificio, en este caso holocausto africano, el térmico es preferido por quienes analizan el conjunto de hechos desde áfrica como lugar de enunciación, y no desde Europa.

Maafa, expresa el desastre, acontecimiento terrible o gran tragedia que padeció África a los largo de 500 años, del que el arrebato de unos cien millones de seres humanos para ser trasladados a América y esclavizados, la mayoría de los cuales murieron en el mar, es solo el hecho más evidente e inocultable de sufrimiento y diáspora del pueblo africana. El imperialismo, el colonialismo, las invasiones, opresión, deshumanización y la explotación son también parte de esta gran tragedia, tan o más evidentes que la esclavización, solo que el esfuerzo por ocultar estos hechos ha sido un tanto más exitoso, y con ello se ha logrado un segundo Maafa, al expropiar a los pueblos africanos, no solo de sus bienes y riquezas, sino también de sus contribuciones a la humanidad, la valía de su cultura, tradiciones, idiomas y cosmovisión, del pensamiento Ubuntu.

Maafa como término, fue universalizado por la antropóloga Marimba Ani en su libro publicado en 1994 Let the Circle Be Unbroken: The Implications of African Spirituality in the Diaspora.

La comprensión de este término nos permite adentrarnos en la lectura de los textos “El hombre de África” de Agostinho Neto y el Testimonio de Harry Belafonte, para establecer una comparación interpretativa entre ambos, que pone en evidencia el impacto del racismo y de la actuación inescrupulosa e inhumana de la cual aún sigue siendo víctima el pueblo africano.

Si la explotación se ensaña en la humanidad del proletario, del obrero fabril, convocando los esfuerzos de Marx a hacer de la filosofía una ciencia transformacional, sería difícil sino imposible de imaginar el efecto y las consecuencias que hubiese tenido en él y en su pensamiento, haber nacido negro, no necesariamente en áfrica, solo ser un humano alemán de piel oscura.

Agostinho Neto y Harry Belafonte padecen exactamente igual martirio, la poesía de Neto es el relato de Balafonte y viceversa, sufren como individuos y como grupo étnico la opresión, no solo por ser diferentes en cuanto a su piel, sino por encarnar un horizonte utópico que entra en conflicto con el dominante, el impuesto, el que es defendible por la fuerza de las armas que acompaña al modelo de relaciones centro-periferia, donde el primero tiene como rol la dominación y el segundo la servidumbre.

Ambos textos, uno poético, el otro a manera de relato, invocan las imágenes del sufrimiento, de Maafa, pero también avizoran la resistencia;

¡Nosotros tenemos en nuestras manos otras vidas y alegrías
Desmentidas en los falsos lamentos de sus bocas
por nosotros!
Y amor y los ojos secos.

Anuncia las posibilidades de otras vidas, al tiempo que desnuda Neto la hipocresía de occidente, de Europa, con ojos que no llorarán más. Así como Balafonte declara “Y pensé en los jóvenes que entran a este mundo nuevo, convencido de que si un negro joven de cualquier parte de Estados Unidos tuviera los sueños que yo tenía cuando era pequeño, aquel tendría la posibilidad de realizarlos”.

La plena vigencia del territorio, de lo local, lo propio, de la población, las diferencias, las innumerables riquezas materiales e inmateriales que se ponen en juego, que se despliegan y que terminan desnudando el modelo que hace del hombre una mercancía, no solo en cuanto a su fuerza de trabajo.

La propuesta de investigación que adelantamos, en principio se nutre del pensamiento decolonial latinoamericano, pero esa decolonialidad encuentra en la diáspora africana un puente que se tiende al corazón de África, en particular en el campo cultural, para comprender las relaciones de dominación desde múltiples facetas, a partir de intereses materiales y económicos concretos, pero de las que se traducen y encuentran interlocutores en todas las áreas, y que hacen de la comunidad y sus relaciones un espacio para el chantaje y la manipulación, aparentes diferencias de “gustos” música para jóvenes, música para adultos, música de viejos, igual en la ropa, en los cortes de cabello, en el estilo de conversación, en los que levita la diferencia étnica, de género, no como elemento enriquecedor, sino como instrumento de división, segmentación, fragmentación.

Todo este proceso de compartimentación, no hace otra cosa que colocarnos en soledad o reducidos a pequeños grupos, para impedir o retardar cuando menos los necesarios procesos de cambio.